AL LLEGAR A LOS 30
Perdonen si no tenemos la vida resuleta,
o las certezas de quienes nos precedieron.
Al llegar a los 30,
nuestro tiempo valora otras cosas.
Deseamos experimentar, ser los protagonistas de nuestra vida,
ser nosotros los que tomemos las riendas.
Lamentamos no cumplir con sus expectativas,
pero a veces no podemos ni con las nuestras.
Entiendan que nacimos en un mundo extenso, similar al de ustedes,
pero antes de dar nuestro primer beso
una mano invisible puso un aparato en nuestras manos achicando este planeta.
Somos una generación partida y de la mitad,
donde lo viejo no alcanza a morir,
y lo nuevo no termina de nacer.
Somos hijos de un mundo en encrucijada,
esos que Cantilo nos bautizó como "los jóvenes del año 2000".
Amamos y tememos la libertad,
mientras de fondo seguimos oyendo el eco de que una vida plena solo se cimenta en un título, tierra y familia.
Amamos y tememos la soledad,
pero tenemos la certeza de que sólo allí se nos desvela nuestra sombra.
Somos los creadores del pánico, la ansiedad y la depresión a gran escala,
pero somos la generación que intenta volver a las fuentes,
que desea sanar, que se deja ayudar,
por eso les sorprenderá que todos hagamos terapia.
Somos la generación que aunque descree de la política del siglo XX,
milita una renovación, la sustentabilidad, la solidaridad, la igualdad o la apertura de género.
Somos el medio de ese "mundo que cambia",
por eso celebramos la naturalidad y espontaneidad con las que viven las nuevas generaciones.
Acá estamos los jóvenes del año 2000,
los millenials, o como tantas etiquetas nos han puesto.
Tal vez por ello es que hoy vamos por el mundo despegándolas una por una.
Somos la generación que en su cuerpo encarna la contradicción,
que en sus hombros sufre las cargas,
que en sus pulmones siente el ahogo,
que en su pecho encarna el miedo,
que en su estómago procesa la angustia.
Somos la generación que ha vuelto a llorar sin avergonzarse, a abrazar, a sentir, a desear, a sanar.
Tal vez, sólo nos entendamos entre nosotros, los hijos de este tiempo.
Agradecemos la complicidad de nuestros abuelos,
abrazamos el esfuerzo de nuestros padres
y sonreímos la libertad de los que nos siguen.
Por eso es que hoy, al llegar a los 30, disculpen por no concretar el mundo que ustedes querían,
estamos construendo el nuestro.
Me encantó 👏
ResponderBorrar"(...) pero somos la generación que intenta volver a las fuentes,
que desea sanar, que se deja ayudar,
por eso les sorprenderá que todos hagamos terapia."