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Mostrando las entradas de enero, 2025

REVELACIONES

REVELACIONES Nos dijeron que los hombres  Hablan solo con palabras Que a cada cosa ponen nombre O se revelan con un “abra kadabra”. De la luz de las estrellas Vienen nuestros sueños y plegarias,  No hay mirada más bella Que la que amanece con cada mañana Hay amores que uno olvida Otros tantos dejan sus raíces Hay llegadas y partidas Porque no hay patria ni países Los olores son recuerdos Los lugares dejan huellas En este mundo para cuerdos Ser loco es una querella Bailan las aves en el cielo Cantan los peces bajo el mar Gira todo en un terciopelo Aunque tú no lo veas pasar Los desvelados pintan la noche Las alondras, el amanecer En cada alma está el enfoque  Que hace a la vida crecer.

EL MITO DE LEANDRO

Cuentan los narradores que en el mismo campo en el que Narciso pasaba sus días mirándose frente al reflejo del lago, caminaba su hermano Leandro. Éste era hijo de la misma ninfa Liriope, de la que había nacido Narciso, pero, a su vez, era hijo de Cronos. Leandro fue uno de los pocos hijos de aquel que logró escapar de ser devorado por su padre. Aborrecía a su hermano por no poder salirse del vicio de quedar pegado a sí mismo. No entendía cómo podía perderse todo lo que pasaba a su alrededor, el centenar de mujeres que lo deseaban y, sin embargo, él únicamente se enfocaba en la belleza de su imagen. Leandro era un gran seductor, por lo cual nunca se encontraba sólo, sino que siempre lo acompañaba alguna doncella. Pero al cabo de un tiempo de estar con ellas, él se aburría y se las comía. Cada mujer que se devoraba le hacía activar su cuerpo; su corazón latía más fuerte, sus ojos se abrían hasta poderse visualizar las pupilas completas, sus músculos crecían y su energía vital aumentaba e...

SOMOS

Somos un instante,  un paréntesis entre dos vacíos (por eso es que permanecer enojados es una pérdida de tiempo y de vida). Somos una existencia  cargada de fragilidad. Somos la suma de los encuentros  que tocaron nuestro corazón. Somos el calor de la cercanía y a veces la fresca distancia. Somos en el relato de quien nos amó según cómo nos vio. Somos la palabra que dijimos y luego será dicha por otra voz. Somos el silencio y lo no dicho que sin nosotros hablará. Somos sólo durante un tiempo y luego seremos una foto, el recuerdo de quienes tocamos la vida, para apagarnos lentamente hasta que nuestros huesos se conviertan en una flor. (24-03-2023)

¿POR QUÉ ESTO ES COMO ES?

  Hace un tiempo venía pensando esta idea/teoría de que decimos descender anatómicamente del mono. Y sí, uno ve sus expresiones, movimientos, uso de su cuerpo y es habitual que me reconozca más en esta especie que, por ejemplo, en un tiburón. Pero, siguiendo con este razonamiento, también flasheaba el hecho de porqué le evolución eligió al mono para llevarla a algunos estadíos más que a otras especies. ¿Por qué no vemos perros-hombres, gatos-hombres, águilas-mujeres? ¿Por qué la evolución/conciencia universal eligió este modo de complejizarse? ¿Por qué no hay otras “especies” de humanos? ¿Cómo sería el mundo si los “gatos humanos” caminaran en dos patas y tuvieran una conciencia más compleja, o solo con el roce de nuestros largos bigotes pudiéramos decirnos cosas? ¿Qué otros sentidos, intuiciones, modos de razonar? ¿Qué otros lenguajes existirían? ¿Cómo sería la historia si en vez de ser hecha por hombres-mono, hubiera sido producida bajo el agua por hombres-delfines? ¿Por qué esto...

NO EXISTE EL ENGAÑO

  No existe el engaño. ¿Qué cuido cuando “engaño”? ¿A quién cuido cuando engaño? ¿De qué me visto cuando engaño? ¿Es tal vez que mi psique aún no está preparada para afrontar la desnudes de mi realidad? No existe la mentira, sino que son formas de cuidarme. Tal vez a mi yo desatendido, a mi pulsión que no calza en las formas institucionalizadas, a asumir que un amor ha terminado o a mi encuentro con un nuevo deseo. ¿Cuál es la distancia que hay entre mi “yo engañador” y mi yo –que sabe que ha sido- engañado? ¿Qué tipo de encuentro se daría entre estos dos si los sentara a tomar un café? ¿Quién hablaría primero? No existe el engaño. Pasar de ser el engañador a “decir la verdad” es vernos caminando en una cornisa donde no hay precipicio sino nuestras propias sombras, o, ¿cuántas veces hemos mentido a mamá para evitarle un miedo cuando salía de noche o para protegerme yo mismo de un reto? No existe el engaño. El problema del engaño es el problema por la verdad y es que incluso el bl...